Extendí mis manos hacia uno de los pasamanos que se encontraban a los costados del vagón y, justo cuando iba a abrazarlo con los dedos, resbalé ligeramente. Pensé en que, como en una novela romántica, al levantar la mirada estarías allí: sentada y perpleja en un asiento, porque hace tanto Seguir leyendo
Ni una palabra más
No lo digas. Yo sé que es una despedida y no quiero ser melodramática. Puedes quedarte cinco minutos más, en lo que baja el sol. Está ocultándose más y más por el horizonte y ahora solo contemplo tu cara con los últimos rayos de luz. Escucha, ahora me toca hablar Seguir leyendo